El expresidente Mauricio Funes Cartagena (2009-2014) tildó el domingo de “injerencistas” a un grupo de congresistas de Estados Unidos que pidió investigar a uno de los máximos líderes del partido oficial FMLN por supuestos nexos con el crimen internacional y pidió al Gobierno “cerrar filas” en su defensa.

Funes Cartagena realizó su ataque a los congresistas norteamericanos desde su escondite en Nicaragua, donde huye de la justicia salvadoreña luego que se le investigue por varios delitos que incluyen manejos no claros de más de 250 millones de dólares.

La embajadora de Estados Unidos en El Salvador, Jean Manes, confirmó el pasado viernes que 14 congresistas del país norteamericano pidieron al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, investigar a José Luis Merino, uno de los principales líderes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), por supuestos vínculos con el narcotráfico y lavado de dinero.

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en uno de sus tuits de este domingo Funes  dice que el gobierno debe cerrar filas ante actitud injerencista de congresistas USA contra José Luis Merino del FMLN. Basta ya de tanta prepotencia!

“El Gobierno debe cerrar filas ante actitud injerencista de (los) congresistas”, publicó el exmandatario en sus redes sociales, donde señaló que “ningún extranjero, ni siquiera de EE.UU., tiene jurisdicción para investigar las actividades financieras de un salvadoreño en nuestro país”.

La petición de los congresistas, fechada el 19 de junio y difundida el día 22, señala que las “asociaciones de larga data con redes organizadas de crimen transnacional” de Merino “son objeto de investigaciones criminales de Estados Unidos por tráfico de cocaína y lavado de dinero”.

Añade que “múltiples informes de fuentes públicas indican que las estructuras financieras controladas por Merino (…) han adquirido cientos de millones de dólares de riqueza inexplicable para apoyar a las guerrillas de las FARC en Colombia, elementos corruptos del Gobierno venezolano, y a otros grupos criminales moviendo fondos a lugares seguros”.

Funes añadió que la “presión” que Estados Unidos hace con el caso de Merino “intentaron hacerla en mi Gobierno”, cuando la embajada de ese país trató de que “no nombrara” a Manuel Melgar como Ministro de Seguridad, por su participación en la horrenda masacre de la Zona Rosa, donde fueron asesinados varios militares estadounidenses que se encontraban departiendo en una cena, desarmados, durante la guerra civil (1980-1992).

“Les dije que no iba a permitir presiones foráneas”, relató Funes y añadió que El Salvador necesita la “ayuda” que el Gobierno de EE.UU. entrega, “pero por ella no podemos (…) entregar a cambio nuestra dignidad”.

Funes, el primer presidente en llegar al poder con la exguerrilla del FMLN, actualmente afronta un juicio civil por supuesto enriquecimiento ilícito y está asilado en Nicaragua, además se ha visto salpicado en la trama de corrupción de Oderbrecht, quienes le habrían facilitado millones para su campaña política.

El FMLN acusa a los congresistas norteamericanos aseverando que la petición es parte del “resurgimiento de intenciones de políticos estadounidenses de atentar contra la soberanía y dignidad de nuestro pueblo”.

El 4 de julio de 2016, el fiscal general, Douglas Meléndez, informó que Merino es investigado desde 2014 por supuestamente traficar drogas y armas con la guerrilla colombiana FARC, sin embargo, a la fecha no ha iniciado ninguna acción en el Ministeriuo Público para llevarlo a los tribunales.

En octubre del año pasado, meses después de la información dada por el fiscal, el presidente Salvador Sánchez Cerén juramentó a Merino como viceministro de Inversión Extranjera y Financiamiento para el Desarrollo en la Cancillería, con lo que le otorgó fuero político.

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