El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, no descartó la posibilidad de continuar con la destitución de funcionarios nombrados en elección de segundo grado por sus antecesores por la anterior Asamblea, en medio del reclamo internacional. durante el fin de semana fueron destituidos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y la del Fiscal General.

“El pueblo no nos mandó a negociar. Se van. Todos”, escribió este lunes el mandatario en Twitter sin precisar qué funcionarios siguen en la mira del Congreso; sin embargo, se rumora que los funcionarios en lista son los magistrados de la Corte de Cuentas de la República y los del Consejo Nacional de la Judicatura, CNJ.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, asomó este lunes la posibilidad de continuar la remoción de funcionarios nombrados por sus antecesores, en medio del reclamo internacional y la aversión de los mercados tras la destitución el fin de semana por el

Parlamento de un grupo de magistrados y al Fiscal General.

“Aquí nos costó 30 años botar el régimen que nos tenía en la miseria, en la corrupción, en la inseguridad y en la desesperanza. Negociaban con la vida del pueblo y ordenaban asesinatos desde las instituciones (hay videos de eso). El pueblo no nos mandó a negociar. Se van. Todos”. escribió Bucéele en su cuenta de twitter.

El partido Nuevas Ideas y los aliados de Bukele, que controlan 64 de los 84 escaños de la nueva Asamblea Legislativa, destituyeron, apenas se invistieron en el cargo el sábado, a los cinco magistrados titulares y cuatro suplentes de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema, la máxima autoridad judicial del país, y de inmediato se nombró a sus reemplazantes.

Lo mismo hizo con al fiscal general, Raúl Melara, cuestionado por tener vínculos con la oposición, y nombraron un sustituto.

La vicepresidenta de Estados Unidos,Kamala Harris, expresó el domingo la “profunda preocupación” de Washington “por la democracia de El Salvador”.

Antes ya habían condenado esa decisión la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), mientras organismos humanitarios y miembros de la sociedad civil salvadoreña denunciaban una actitud autoritaria.

Entre los reclamos internacionales de mayor relevancia se encuentran los del representante de la Unión Europea (UE), cuyo principal vocero, Josep Borrell, se refirió a la destitución de los funcionario, diciendo que estas “atentan contra el estado de derecho” y pidió “salvaguardar la independencia del poder judicial en El Salvador”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, también hizo un llamado llamó “a respetar las disposiciones constitucionales, el Estado de Derecho y la división de poderes, con el fin de preservar el progreso democrático logrado por el pueblo salvadoreño desde la firma del acuerdo de paz” de 1992 (fin de la guerra civil), dijo su portavoz, Stéphane Dujarric.

Por su parte, la embajada de China en San Salvador sostuvo que “la salvaguardia de la igualdad soberana y la no interferencia en los asuntos internos de otros países son el principio más importante de la carta de la ONU”, en clara sintonía con lo que exige Bukele a sus críticos.

El apoyo de China llega en momentos en que el gobierno de Bukele, que reconoce a Pekín, no ha descartado retomar relaciones con Taiwán, considerado por los chinos una provincia rebelde. 

Los magistrados destituidos y el fiscal general, habían sido electos por la anterior legislatura controlada por los partidos tradicionales Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha) y la exguerrilla izquierdista del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), hoy minoría opositora, ahora reducidos a una minoría irrelevante.

Al ex fiscal Raul Melara Morán, se le criticó severamente no haber puesto fin a la corrupción en la FGR y de haberse plegado a las conductas de su antecesor Douglas Meléndez que se caracterizó por “inventar” procesos para beneficio propio y de sus allegados que aún figuran en la plantilla de A su llegada a Fiscalía Melara reconoció la existencia de “manzanas podridas” y prometió expulsarlas del ministerio público cosa que no hizo.

El vice presidente de la republica, Félix Ulloa, calificó de hipócritas y mogigatos a los críticos internacionales, entre ellos la vice presidenta de los EEUU Kamala Harris, el secretario de la ONU, Antonio Guterres, Joseph Borrel de la Unión Europea y otros.

“para una superpotencia no hay señalamientos, pero para un pequeño país que comienza a ejercer la soberanía de su pueblo y a liberarse de las cadenas con la que las élites, los políticos y funcionarios corruptos lo tenían sometido, le salen al paso hipócritas y mojigatos”. 

Bukele aseguró que habrá de esperar más sustituciones y medidas extraordinarias en el desarrollo de la segunda plenaria de la Asamblea el próximo martes. Todo esto ocurre mientras El Salvador negocia con el Fondo Monetario Internacional el financiamiento de al menos 1,300 millones de dólares para afrontar la emergencia derivada de la pandemia. La deuda pública del país ronda el 90% del PIB.

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