Por María Isabel Toledo Romero de Ávila. Directora de Roleplayjurídico.- Comenzaremos remarcando que los gestos regresivos, tales como sentarse con el cuerpo echado hacia atrás, brazos y manos detrás de la espalda, piernas agarradas a los pies de la silla, etc., nos indican desinterés, desconfianza, escasa sociabilidad e interacción con quienes nos rodean.

En cambio, los gestos avanzados, como pueden ser; sentarse con los brazos sobre la mesa hacia adelante, mostrando las manos, indican confianza, seguridad, sociabilidad y buena posición de interacción con el interlocutor

Como hemos expuesto en otros artículos del Blog, el lenguaje no verbal condiciona lo que decimos y cómo lo decimos, por lo que una adecuada utilización de nuestros gestos en Sala puede facilitar y mejorar un buen discurso.

No debemos esconder las manos debajo de la mesa, situar la vista baja, evitemos las piernas cruzadas y tumbarnos en la silla. Es conveniente, por tanto, posicionar los brazos encima de la mesa y gesticular con las manos en posición abierta.

Debemos cuidar nuestra imagen personal, limpieza y vestimenta adecuada (nunca llamar la atención del juez o tribunal). Cuando entremos en Sala, saludaremos al juez y demás intervinientes con educación. Mejor andar de forma confiada, ni muy rápido ni muy lento, y con la vista hacia delante.

Mientras nos sentamosposicionaremos sobre la mesa nuestra documentación o dispositivo, de forma pausada y segura, sin precipitación. Ello nos ayudará también a reducir nuestra ansiedad.

Colocaremos ordenadamente en la mesa nuestros documentos y/o dispositivo electrónico.

Muchos juristas recurrimos a objetos, como puede ser un bolígrafo, para ganar confianza y reducir el miedo escénico. El hecho de estar en contacto con un objeto alivia tensiones, si bien es cierto y atendiendo a los estudios de LNV, los objetos distraen la atención llevando la mirada de nuestros receptores hacia ellos y no tanto en nuestros gestos o en lo que decimos. Un anillo estridente, por ejemplo, activa la atención de los componentes del juicio hacia el anillo, alterando la coherencia comunicativa.

La mirada es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta en la interacción no verbal.

Si queremos llamar la atención del Juez, es conveniente dirigir la mirada hacia su posición. La mirada nunca debe ser amenazante ni agresiva.

Esa llamada de atención irá acompañada por un cambio de tono en el discurso oral y acompañado por un direccionamiento del gesto con las manos.

Se debe tener en cuenta que la mano dirige la atención en el oyente. Si nos tocamos la oreja, la atención visual se centrará en la oreja. Si estamos refiriéndonos a un testigo y enfocamos nuestras manos hacia esa persona, los miembros del tribunal dirigirán su mirada hacia el testigo.

Vamos a enumerar el significado de algunos gestos:

– Frotarse las manos. Expectativa de victoria.

– Manos unidas, frustración (a mayor altura, mayor intensidad emocional negativa). Si tendemos a ello, rompamos el circuito de feedback emocional teniendo algo entre las manos.

– Manos en campanario, superioridad frente a quien percibe como alguien inferior.

– Manos unidas a la espalda:

a) Mano sobre mano; autoridad y sensación de poder

b) Mano sobre muñeca; frustración y autocontrol

c) Mano sujetando brazo; más frustración y autocontrol que en el caso anterior.

– Manos cruzadas tapando la zona inguinal, tensión, nerviosismo.

– Mano en bolsillo con el pulgar hacia fuera, ejercicio de poder.

– Dilatación en las pupilas. Interés.

– Dilatación y parpadeos: aumento de inquietud en esa persona.

– Contacto ocular (mantener la mirada). Interés.

– Si nuestro interlocutor (juez o contrario) reposa la mejilla sobre la mano, le está interesando nuestro discurso.

– Si vemos que se acaricia la barbilla, está reflexionando sobre lo que decimos.

 Si por el contrario, vemos que reposa la cabeza en cualquiera de sus modalidades(lateral del rostro sobre la palma de la mano o cabeza sobre dedos en la barbilla), está empezando a mostrar signos de desinterés.

Las manos han de estar siempre a la vista encima del estrado. No crucemos nunca los brazos. Fijemos la mirada en nuestros interlocutores y mantengámosla cuando nos miren.

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