Luis Enrique Contreras Reyes

Platón afirmaba que la naturaleza de la democracia puede transformarla en su contrario, es decir, en un gobierno tiránico. Para que la democracia sea efectivamente el mejor régimen político es necesario que las personas que integran una nación también maduren individualmente y busquen realmente el bienestar para la población y no un interés personalista, que procura un beneficio reducido a una minoría selectiva.

Nuestro país es un Estado democrático en el cual impera la independencia de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Es necesario aclarar que el poder no se divide, sino que la división se da entre los órganos que ejercen la administración pública; es decir, la diversidad de órganos y funciones no suponen división del poder; pues el poder del Estado es único e indivisible. La Organización de Estados Americanos (OEA) establece para sus países miembros que, para alcanzar los beneficios de la democracia, se vuelve necesario que se cumplan con las promesas hechas por los países latinoamericanos y uno de ellos es: Los países deben asegurar la independencia y autonomía de poderes; a fin de garantizar el Estado de Derecho.

Nuestro país no debe involucionar en este aspecto, siempre debe respetarse la separación de poderes y los funcionarios no exceder sus funciones. Lamentablemente hace unos días tuvimos la reprochable e indignante actitud del ministro de la Defensa, David Munguía Payés, quien llamó al Fiscal General, Douglas Meléndez, a no intervenir en asuntos electorales de los partidos. Y dijo al fiscal lo siguiente: “actúe con imparcialidad, no se decante y no se deje influenciar por poderes fácticos o políticos, en la medida de lo posible manténgase fuera de estos procesos electorales y que no se preste al juego político”.

La respuesta del fiscal Douglas Meléndez no se hizo esperar ante la diatriba fuera de lugar realizada por el ministro Payes, le dijo lo siguiente: “pareciera que el ministro de Defensa está estancado en el tiempo, se ha quedado muchos años atrás en la época de la guerra. Creo que está fuera de contexto y no sabe lo que dice. No sé ni por qué tiene el Presidente de la República tiene a este señor de ministro de la Defensa.” la fuerza armada es apolítica y las declaraciones vertidas por el ministro de la defensa en política representa una intromisión de poderes; en las que se atenta contra el Estado democrático, la FGR no obedece órdenes y mucho menos se dejará amedrentar por funcionarios que trasgreden sus funciones atribuidas constitucionalmente.

Es irónico que el ministro Munguía Payés ponga de ejemplo la convulsión social que vive Nicaragua y que a nuestro país podría sucederle lo mismo si la fiscalía se entromete con ciertos personajes políticos; precisamente por no haberse respetado la independencia de poderes, por no poseer un gobierno democrático y tener a un déspota dictador como Daniel Ortega en Nicaragua, la población se volcó a las calles a protestar y hasta el día de hoy, luego de tres meses de protestas, se contabilizan más de 300 muertos.

El ejército salvadoreño acompaña a la PNC en el combate a la delincuencia, una encomiable labor que ha cobrado la vida de varios de sus elementos y por ello merecen el respeto de la nación. Si embargo, la fuerza armada es apolítica y así debe mantenerse, suficiente tenemos con el circo electoral montado por desventurados arlequines políticos que aseveran traer ideas nuevas y frescas, las cuales se han quedado en un ilusorio discurso y que melancólicamente sale a defender el ministro Payés. Sin embargo, en defensa de la democracia y parafraseando al Dr José Fortín Magaña: “el general hoy si tiene quien le escriba.”

 

Luis Enrique Contreras Reyes
Analista Político y Escritor
@LuisSaxum

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