El Salvador continúa a la cabeza de los países más violentos del mundo disputándose ese poco honroso titulo con sus vecinos, la República de Honduras y Guatemala.

El analista de seguridad Julio Sosa aseguró en un programa de opinión de Tele Corporación Salvadoreña que , apesar de que las autoridades de Seguridad Pública insisten en asegurar aseguran que la violencia criminal ha bajado más del 50 por ciento en los primeros cuatro meses de 2017, con respecto a los mismos períodos de los últimos dos años, la cifra acumulada del gobierno de Salvador Sánchez Cerén, de 15,704 homicidios, está muy por encima de las registradas durante los gobiernos de sus antecesores  Elías Antonio Saca y Mauricio Funes en sus primeros tres años de mandato.

La ONG Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) indicó en su reporte anual que El Salvador se ubica en el primer lugar de los países más violentos del mundo.

El país registra 100 homicidios por cada 100 mil habitantes, indicó la organización en su página web.

Con un presupuesto de más de 700 millones de dolares al año, el gobierno de Salvador Sánchez Cerén no ha podido reducir las cifras de muertos como lo publicita en su política de Estado El Salvador Seguro.

Según el analista Sosa, citando estadísticas de la Fiscalía General de la República, la Policía Nacional, PNC y el Instituto de Medicina Legal Roberto Masferrer, todos los indicadores de medición de la violencia fueron superados con creces al menos en los dos primeros años.

Según las cifras del Instituto de Medicina Legal (IML), un total de 15,704 personas murieron a raíz de la violencia desatada en 1,064 días del segundo gobierno del partido de izquierda FMLN. De ese total, 2,444 homicidios corresponden al período de junio a diciembre del 2014. Al año siguiente, la violencia se profundizó tanto que causó 6,656 víctimas, un récord letal.

El Salvador encabezó su lista en 2015 y 2016 con su capital, San Salvador, al tener la tasa de homicidios más alta del mundo. Sin embargo, con 137 asesinatos por cada 100.000 habitantes en 2016, la ciudad más peligrosa del mundo registró una leve mejora con respecto a los 190 de 2015. La tasa nacional de homicidios también bajó de 103 a 91 en el mismo plazo.

San Pedro Sula, en Honduras, que por años fue considerada la ciudad más asesina del mundo, ahora ocupa el tercer lugar en la lista.

La aparente baja de homicidios en los países más violentos del mundo en los últimos años,  se debe a medidas tomadas por las fuerzas de seguridad para combatir el crimen organizado en sus localidades contrastando con un incremento del número de homicidios en algunos países vecinos, lo cual sugiere que las «duras políticas gubernamentales empleadas en contra de la violencia no solucionan las causas subyacentes del crimen sino que las redistribuyen geográficamente».

Otro lugar considerado como el más peligrosos para habitar o visitar es  Acapulco, un balneario en la costa del Pacífico en México que registró 108 homicidios por cada 100.000 personas el año pasado. La tasa de homicidios del país también subió de 14,1 a 17.

En el primer trimestre del 2016, la violencia se mantuvo

Un medio local afirma en una investigación periodística que solo en ese período se registraron 2,010 homicidios de los 5,278 que ocurrieron en ese año.
La publicación EDH aseura que la  peor época vivida por los salvadoreños por el desborde de la violencia fue justo al cumplirse el primer año de gobierno de Sánchez Cerén.

Los últimos ocho meses del 2015 se registraron 5,111 crímenes, es decir el 77 por ciento de los 6,656 asesinatos registrados en ese año.

Solo en esa época se registró un promedio por mes de 730 crímenes; mientras que el promedio por día fue de 21 homicidios, de los cuales solo el 3 por ciento se llega a encontrar a los culpables.

Agosto del 2015 ha sido el mes con la mayor expresión de la violencia. En los 31 días de ese mes, 918 personas fueron asesinadas, es decir, que 31 personas se convirtieron en víctimas de la violencia por día.

Los más de 15,700 homicidios en los tres años de Sánchez Cerén significan en promedio que 14 personas fueron asesinadas por día, una cifra muy superior a los promedios que se registraron en el mismo período de las administraciones presidenciales de Elías Antonio Saca y Mauricio Funes.

El director de la Policía Nacional Civil, Howard Cotto dice que en el período de este último se tuvo 11 homicidios por día; mientras que en la gestión de Saca fue de 10 por día.

Sánchez Cerén, Funes y Saca acumularon cada uno dentro de sus primeros tres años de gobierno la nada agradable cifra de 39059 personas fallecidas por la violencia criminal asociada a las pandillas MS y Barrio 18.

Cifras divulgadas por la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) citando como fuente el IML destaca el comportamiento de la violencia entre los años 2007 y el 2015, en el que se observa un crecimiento de este problema en el orden del 90 por ciento. En el 2016 hubo una baja con respecto al 2015, pero aún así ha sido el segundo año más violento y todavía así superó a los años anteriores al 2015 que ha sido el año en el que más homicidios se han registrado en el país.

Este mismo año la tasa de homicidios creció un 102 por ciento con respecto al 2008 que tuvo 52 homicidios por cada 100,000 habitantes.

En el año 2015, la tasa de homicidios alcanzó la cifra récord de 104 crímenes por cada 100,000 habitantes, la mayor a nivel mundial en ese año. El año pasado, la tasa se redujo a 82 asesinatos, pero aún es una “cifra muy alta” como dijo John Huvane, director de la empresa de seguridad ciudadana del exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani.
Para Huvane, quien recién estuvo en El Salvador para ratificar la importancia de impulsar las más de 50 recomendaciones del “plan Giuliani” para reducir los altos indices de violencia en el país, es mucho más preocupante que se tenga una tasa de 67 homicidios de menores y jóvenes por cada 100,000 habitantes. “Es una cifra horrorosa”, dijo Huvane .

Los días festivos son los más violentos en El Salvador 

Las autoridades de Seguridad Pública aseguraran que las medidas extraordinarias en el sistema carcelario, vigentes desde marzo del 2016, han reducido los homicidios, las extorsiones y el robo de vehículos; entre otros. El ministro de Justicia y Seguridad Pública y ex director de la Policía Nacional Civil, Mauricio Ramírez Landaverde, sostuvo en esa oportunidad que la reducción de la violencia obedece a una mejor operatividad de la Policía y al abordaje integral de la violencia.

Los analistas opinan que las pandillas han cambiado sus estrategias y se han convertido en grupos armados que con frecuencia atacan a la policía y al ejército para conservar su domino territorial en los lugares donde operan.

Ramírez Landaverde asegura que los homicidios han tenido una baja del 53 por ciento para este año con respecto al 2016. También asegura que las extorsiones tuvieron una reducción del 27 por ciento y el robo de carros un 53 por ciento con respecto al 2016.

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