Este lunes 5 de noviembre, fecha en que conmemoramos el 126 Aniversario de Diario Latino, referente histórico de nuestro periódico digital diariolatino.net, es el último día legal para que el Fiscal General de la República. Douglas Arquímedes Meléndez, manifieste su decisión de buscar la reelección como jefe del Ministerio Público. Lo que nos mueve a hacer las siguientes reflexiones:

En un editorial reciente “sugerimos” al fiscal general, Douglas Arquímedes Meléndez,  que revisara detenidamente  sus actuaciones y las de sus más cercanos colaboradores, porque se estaban convirtiendo en “piedras en sus zapatos” que no lo dejarían caminar con paso firme hacia sus intenciones de reelegirse.

En esa ocasión nos referíamos a los personajes maquiavélicos que generalmente rodean a los funcionarios aconsejandoles zalameramente sobre las mil formas de cómo quedar mal parados.

Nos referíamos específicamente a que si el fiscal Meléndez pensaba seriamente en su reelección, debía comenzar por limpiar su casa (la FGR); es decir aclarar y corregir aquellas cosas de las que se le está acusando públicamente.

Más específicamente, nos referíamos a que debía  aclarar públicamente las denuncias sobre violaciones al debido proceso que le han sido formuladas públicamente por los abogados del empresario Enrique Rais y por este mismo, “inventando pruebas” con tal de mantenerlo sometido e indefenso mientras gente vinculada al  crimen internacional le disputan su patrimonio empresarial.

Los defensores en el caso Rais-Martínez, han demostrado judicialmente, fehacientemente, que muchas de las pruebas utilizadas en contra de sus clientes, han sido obtenidas fraudulentamente y que otras han sido “prefabricadas” citando para el caso, cargos, nombres y apellidos de los supuestos responsables, sin que hasta la fecha hayan sido investigados, sancionados o separados de sus cargos para garantizar que esos hechos no se repitan.

La función primordial del Fiscal General, a través de sus auxiliares, es dirigir la  investigación del delito y si cualquiera de ellos comete errores o equivocaciones que atenten contra las garantías individuales de las personas, contra el debido proceso o el principio de inocencia,  es su deber enmendar la plana sin importar cuán cerca estén de su despacho.

Uno de estos fiscales auxiliares ha reconocido en el caso Rais Martínez, haber cometido una equivocación al afirmar ante el magistrado Carlos Sánchez,  de la Cámara Primero de lo Penal, que se había equivocado al asegurar que un juez había autorizado una diligencia sin que esto fuese cierto.

Como consta en autos, el superior de esta fiscal pidió disculpas al juez y  le reiteró que se había tratado de una equivocación. Esa equivocación le ha costado más de dos años de prisión “provisional” al ex fiscal Luis Antonio Martínez y mantiene en situación de indefensión al empresario Enrique Rais.

En cualquier parte del mundo que se precie de ser democrático y de respetar el Estado Constitucional de Derecho, el fiscal general hubiese ordenado, ipso jure, la nulidad de esa evidencia, sin importar los resultados procesales del caso. Eso aquí no ocurre, ni en sueños; al contrario, se cometen más y más graves arbitrariedades como el caso “corruptela” para restar importancia a las primeras. Algo así como querer tapar el sol con un dedo.

Si el fiscal Meléndez desea realmente que sus aspiraciones a ser reelegido se hagan realidad, debe aclarar de una vez por todas, si esas denuncias son ciertas o si son falsas y alejar de su lado, por sanidad institucional,  a quienes buscan convertirlo en un fiscal temible y temido en vez de un fiscal respetado.

Eso, señor Fiscal, solo se logra respetando la ley y no implementando casos como el de la “corruptela”. Quienes le llaman “valiente” en vez de aconsejarle que sea prudente y respetuoso, solo quieren comprometerlo para resguardo de quién sabe qué cosas ocultas.

Los diputados que le ofrecen su respaldo y apoyo, cuando aún no decide siquiera si buscará o no la reelección, ofrecen también una lectura poco honorable; en pocas palabras, lo están chantajeando de antemano por si llega a ser reelecto.

Señor Fiscal General de la República: la mejor y quizás única oportunidad de que Usted sea reelecto para un periodo más como jefe del Ministerio Público, sería que revise a conciencia los caso emblemáticos como el de Rais-Martínez,  y que, con base en las denuncias serias que se le han formulado, actúe salomónicamente, retirando aquellas pruebas señaladas como de dudosa procedencia u obtenidas por medios ilícitos y que los jueces puedan resolver sin temor alguno. De lo contrario, el camino a la reelección estará más empedrado de lo que imagina.

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