En uno de sus primeros actos de gobierno, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador firma un acuerdo con sus contrapartes de tres países centroamericanos para establecer un plan que permita detener el flujo de migrantes que buscan asilo en Estados Unidos.

La Cancillería dijo el sábado que el plan incluye un fondo para generar empleos en la región y apunta a atacar las causas estructurales de la migración en El Salvador, Guatemala y Honduras.

Miles de migrantes, la mayoría hondureños, se han unido recientemente a caravanas para tratar de cruzar México y solicitar refugio en la frontera estadounidense.

Docenas de migrantes entrevistados por periodistas han dicho que viajan para dejar atrás la violencia y pobreza que impera en sus países de origen.

“Luego de recibir el bastón de mando de los pueblos originarios de nuestra gran nación, reafirmo el compromiso de no mentir, no robar, y no traicionar al pueblo de Mexico”, dijo ante miles de mexicanos que lo aplaudían emocionados.

Recordó su primera alocución del día, en el Congreso de la República, y su repudio a los vicios del viejo régimen. Asimismo, reafirmó su idea de iniciar una cuarta transformación en la nación.

“Ahora quiero expresar lo que ya hemos hecho y estamos por iniciar. Lo que bien podríamos llamar ‘una modernidad’ forjada desde abajo y para todos”, agregó. “Después de la purificación a la investidura presidencial por los pueblos indígenas de México, diría para resumir en una frase lo que buscamos, lo que anhelamos: la purificación de la vida pública de México”.

Continuó reafirmando compromisos que ya había expresado e inició con prometer atención especial a los pueblos indígenas. “Es una ignominia, una vergüenza, que nuestros pueblos originarios vivan desde hace siglos bajo la opresión y el racismo con la pobreza y la marginación a cuestas”, expresó. “Por eso, todos los programas del gobierno tendrán como población preferente a los pueblos indígenas de las diversas culturas del país. Se atenderá a todos los mexicanos sin importar creencias, clases, organizaciones, sexo, partidos, sectores económicos o culturales, pero se aplicará el principio de que por el bien de todos, primero los pobres”.

Al grito de “¡No estás solo!”, mexicanos coreaban en el centro capitalino de México al final de una ceremonia indígena para festejar la nueva presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

La ceremonia –altamente simbólica y emotiva– concluyó con la entrega del “bastón de mando” de los indígenas al mandatario, lo que representa la confianza ofrecida de los pueblos locales a López Obrador.

El escenario era bastante colorido. Frente a la catedral de Ciudad de México, en una estructura colmada de adornos hechos en maíz –producto icónico de la agricultura mexicana– López Obrador repartió besos y abrazos a todo aquel que se le acercara.

A López Obrador le acompañaba su esposa, la escritora e investigadora Beatriz Gutiérrez Müller.

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